En las regiones con agua dura, la cal no es un problema estético, sino funcional. Los depósitos minerales afectan a los elementos calefactores, juntas, sensores e incluso al sabor del agua y a la calidad del aire. Una descalcificación adecuada prolonga la vida útil de los aparatos, reduce el consumo energético y previene averías evitables. La clave está en elegir el método correcto para cada dispositivo y aplicarlo con moderación.
El vinagre doméstico, el ácido cítrico y los productos descalcificadores comerciales actúan de forma diferente y no son intercambiables. El vinagre es ácido y eficaz contra el carbonato cálcico, pero su olor intenso y su acción agresiva pueden dañar juntas de goma y dejar residuos persistentes, especialmente en sistemas cerrados.
El ácido cítrico es más suave y predecible. Cuando se diluye correctamente, elimina la cal sin atacar componentes metálicos ni piezas de silicona. Para la mayoría de los electrodomésticos domésticos, ofrece un equilibrio seguro entre eficacia y compatibilidad de materiales.
Los descalcificadores comerciales están formulados para rangos de temperatura y diseños internos específicos. Suelen estar tamponados para proteger aluminio y plásticos. Aunque son más costosos, resultan la opción más segura para cafeteras de cápsulas y aparatos en garantía.
El vinagre puede utilizarse en sistemas abiertos como hervidores eléctricos básicos, siempre que esté muy diluido y se realicen aclarados exhaustivos. No debe emplearse en cafeteras con bombas, válvulas o sistemas de presión.
El ácido cítrico es adecuado para la mayoría de los aparatos domésticos, incluidas las cafeteras de goteo y los humidificadores ultrasónicos. Funciona mejor con agua templada y tiempos de contacto cortos, evitando remojos prolongados.
Los productos descalcificadores específicos se recomiendan para cafeteras de cápsulas, máquinas automáticas y dispositivos con conductos internos estrechos. Reducen el riesgo de residuos y obstrucciones en equipos de mayor precisión.
La frecuencia de la descalcificación depende de la dureza del agua, la intensidad de uso y la temperatura de calentamiento. En zonas con agua dura, los hervidores y las cafeteras suelen requerir mantenimiento cada cuatro a ocho semanas, mientras que los humidificadores necesitan limpiezas más suaves pero más frecuentes.
La presencia de escamas visibles, un mayor tiempo de calentamiento, ruidos inusuales y una reducción del vapor o del flujo de agua son señales claras. Los cambios en el sabor del té o café y el polvo blanco alrededor de los humidificadores también indican acumulación de minerales.
Ignorar estas señales aumenta el consumo energético y acelera el desgaste de los componentes calefactores. Una descalcificación regular y moderada resulta más eficaz que tratamientos agresivos y esporádicos.
El uso de soluciones demasiado concentradas elimina capas protectoras de los metales y reseca las juntas de goma. Esto puede provocar fugas y errores en los sensores, especialmente en cafeteras modernas.
Los ciclos de descalcificación excesivos también incrementan el riesgo de que los restos de cal se desprendan y queden atrapados en conductos estrechos, causando obstrucciones internas.
Seguir un calendario coherente basado en el uso real del aparato ayuda a mantener un funcionamiento estable y predecible a largo plazo.

Los hervidores eléctricos son los más sencillos. Se llenan con agua templada y una solución diluida de ácido cítrico. Se calientan brevemente sin llegar a hervir, se dejan actuar entre diez y quince minutos y se aclaran varias veces hasta eliminar cualquier residuo.
Las cafeteras de goteo requieren un ciclo lento. Se hace pasar la solución descalcificante por el sistema, se detiene a mitad del proceso y luego se completa el ciclo. A continuación, se realizan dos ciclos solo con agua para limpiar los conductos internos.
Los humidificadores no deben sumergirse sin control. La cal se elimina del depósito con un paño suave y una solución diluida, evitando sensores y membranas. Es fundamental aclarar bien para impedir que queden residuos en la niebla emitida.
Uno de los errores más habituales es aumentar la concentración para acelerar el proceso. Esto suele dañar las juntas y reducir la durabilidad de los componentes sin mejorar el resultado.
Un aclarado insuficiente deja restos ácidos que siguen reaccionando durante el uso normal. Esta es una causa frecuente de sabores extraños en el café y de molestias respiratorias causadas por humidificadores.
Otro fallo frecuente es mezclar productos distintos. Combinar vinagre, ácido cítrico o descalcificadores comerciales genera reacciones imprevisibles y debe evitarse por completo.