Encontrar pequeños escarabajos o larvas de polilla en la harina, el arroz o la avena es desagradable, pero por desgracia sigue siendo habitual en muchos hogares. En 2026 los hábitos de almacenamiento han mejorado, pero las plagas de despensa, como los gorgojos del grano y la polilla india de la harina, continúan siendo un problema, especialmente en viviendas con calefacción central. La clave no es tirar solo un paquete, sino identificar el foco, eliminar todas las fases de la infestación y cambiar la forma de almacenar los productos para que no vuelva a repetirse.
Los responsables más frecuentes en las cocinas europeas son los gorgojos del grano (Sitophilus granarius), los escarabajos de la harina (género Tribolium) y la polilla india de la harina (Plodia interpunctella). Los gorgojos son pequeños escarabajos marrones que perforan granos enteros como arroz o pasta. Los escarabajos de la harina prefieren productos molidos como harina blanca o sémola. Las polillas suelen detectarse cuando pequeños insectos vuelan por la cocina al anochecer.
En la mayoría de los casos, las plagas entran en casa dentro de productos comprados. Los huevos pueden estar presentes desde la fase de envasado, sobre todo en almacenes a gran escala. Una vez en una cocina cálida, el calor acelera su ciclo vital. A temperaturas entre 20 y 30 °C, el desarrollo desde el huevo hasta el adulto puede completarse en cuatro a seis semanas.
Las malas condiciones de almacenamiento agravan el problema. Los envases finos de papel o plástico son fáciles de perforar. Los paquetes abiertos sin cerrar permiten que los insectos adultos depositen nuevos huevos. Incluso pequeñas acumulaciones de polvo de harina en los armarios sirven de alimento para las larvas, facilitando que la infestación se extienda a otras estanterías.
No des por hecho que el paquete visible es el origen. Vacía completamente el armario e inspecciona todos los productos secos: harina, arroz, pasta, lentejas, cereales de desayuno, frutos secos, especias, comida para mascotas e incluso hierbas secas. Busca pequeños hilos de seda, granos apelmazados, orificios diminutos en el envase y presencia de larvas.
Presta especial atención a las esquinas y uniones de las baldas. Las larvas de polilla suelen alejarse del alimento para pupar en los bordes del mueble o bajo los soportes. Si solo eliminas el producto más afectado e ignoras las larvas ocultas, los adultos reaparecerán pocas semanas después.
Revisa primero las compras recientes. Si introdujiste una bolsa nueva de arroz o harina poco antes de notar insectos, probablemente sea el punto inicial. En espacios donde se almacenan varios paquetes juntos, la infestación puede propagarse en menos de un mes.
Una vez confirmada la infestación, desecha inmediatamente todos los productos afectados. Colócalos en una bolsa resistente, ciérrala bien y llévala al contenedor exterior. No dejes alimentos infestados en cubos de basura interiores, ya que los insectos adultos pueden escapar.
Aspira a fondo el interior del armario, incluyendo esquinas, bordes y orificios de tornillos. Si utilizas aspiradora con bolsa, deséchala después. En modelos sin bolsa, vacía el depósito fuera de casa y lávalo. Así eliminarás huevos y larvas invisibles.
Tras aspirar, lava todas las superficies con agua caliente y detergente, y después pasa un paño con vinagre blanco. El vinagre no destruye todos los huevos, pero ayuda a eliminar restos de feromonas que atraen nuevas puestas. Deja secar completamente antes de volver a colocar alimentos.
Si solo un paquete cerrado presenta signos iniciales y deseas proteger otros productos, la congelación puede ser útil. Introduce los alimentos sospechosos en el congelador a −18 °C durante al menos 72 horas. Esto elimina huevos y larvas de la mayoría de las plagas de despensa.
El tratamiento con calor también puede funcionar. Los granos pueden calentarse en el horno a unos 60 °C durante 15–20 minutos, suficiente para destruir insectos sin cocinar el producto. Sin embargo, en harinas integrales o productos delicados puede afectar a la textura.
Estos métodos sirven como medida preventiva en alimentos no visiblemente infestados. Los productos gravemente contaminados no deben consumirse. La presencia de residuos de insectos puede provocar molestias digestivas y no se considera segura.

La prevención depende en gran medida del almacenamiento. Transfiere harina, arroz y cereales a recipientes herméticos de vidrio, metal o plástico de alta calidad inmediatamente después de la compra. El envase original no está diseñado para almacenamiento prolongado.
Mantén los armarios limpios y secos. Incluso pequeñas cantidades de polvo sirven de alimento. Limpia las baldas con regularidad y revisa el contenido con frecuencia. Aplica una rotación sencilla: consume primero los productos más antiguos y evita acumular grandes cantidades sin necesidad.
En los meses cálidos, especialmente en viviendas bien aisladas, la temperatura interior puede superar los 22 °C. Considera guardar productos poco utilizados en el frigorífico si el espacio lo permite. Las temperaturas bajas ralentizan significativamente el desarrollo de insectos.
Si las polillas siguen apareciendo tras una limpieza exhaustiva, la infestación puede haberse extendido más allá del armario. Las larvas pueden ocultarse detrás de paneles de cocina o en huecos estructurales. En casos persistentes conviene solicitar una evaluación profesional.
Los especialistas utilizan trampas de feromonas para identificar la especie y evaluar el nivel de infestación. Estas trampas son útiles para el seguimiento, pero no deben considerarse la única solución, ya que atraen únicamente a los machos adultos.
Las infestaciones recurrentes suelen indicar un problema estructural: grietas en el mobiliario, sellado deficiente o almacenamiento prolongado de grandes volúmenes. Corregir estas causas es fundamental para eliminar la plaga de forma definitiva.